By yvetteeh
En la última clase Roberto nos habló de lo importante que es compartir nuestros conocimientos con los demás. Nos dijo que hurgando en nuestro yo personal podríamos descubrir que el conocimiento acumulado a lo largo de nuestra vida era útil para los demás. Igual que el conocimiento que otros poseían resultaba beneficioso para nosotros.En ese sentido los grupos son los espacios ideales para compartir lo que sabemos, para intercambiar opiniones y recoger ideas. Son puntos en los que pueden surgir elementos innovadores a partir de nuestras propias experiencias.
Cuando llegué a Madrid, hace más de tres años, uno de los proyectos que me llamó la atención fue el Bibliometro, con sus stands colocados en las estaciones de Metro donde era posible pedir prestado el bestseller de moda, para leerlo en casa o durante los tiempos de ocio que se tenía cuando se viajaba en tren. Y me llamó la atención el sistema tan práctico, pero mucho más el objetivo principal que era incentivar la lectura.
Lo del Bibliometro viene a colación por lo dicho por Roberto: “lo que tú sabes es importante para otros y lo que otros saben es importante para ti”. Hay muchas experiencias de éxito en los países desarrollados que han sido replicadas en el tercer mundo. Un compañero puso el ejemplo del urbanismo participativo que se da en las ciudades de Medellín y Bello Horizonte. Y como ése se nos pueden ocurrir muchos más.
Definitivamente creo que es posible innovar a partir de lo que ya se conoce. Pero ¿Se puede considerar Innovación la modificación de lo existente para adaptarlo a una nueva realidad? ¿Cuál es el límite entre innovación, réplica y adaptación? ¿Podemos hablar de plagio de proyectos? La mesa está servida para el debate.
Nota: Cuánto me gustaría ver los stands del Bibliometro en mi ciudad, Lima (Perú). Pero…. no tenemos Metro….pero sí una impresionante cantidad de buses. No tenemos estaciones ni paradas formales de transporte, pero si grandes avenidas y calles. No tenemos infraestructura, pero abundan los recursos naturales. No tenemos presupuesto, pero nos sobra el ingenio. No tenemos el hábito de leer, pero sí ganas de aprender y salir adelante.No se cuándo podré regresar a Lima (tengo metas personales que cumplir en España). No se si Lima seguirá siendo la misma de antes, si el tráfico será tan caótico que estresa, si las jornadas de trabajo continuarán durando más de 12 horas diarias que apenas se logra vivir para trabajar, si la gente seguirá echando siestas en los buses y si los libros seguirán siendo tan caros que es imposible que la gran mayoría los compre. Lo que sí se es que en la maleta llevaré un cúmulo de experiencias aprendidas y un enorme deseo de compartirlas con mis “paisanos”….quizá algún día el Bibliometro llegue a Lima.
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Hace 3 años

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